Corpus Christi en la Ciudad de la Caridad

Publicado por iveargentina en

Porque queremos amar y servir y hacer amar y servir al cuerpo físico de Cristo en la Eucaristía (cfr. Const. 7), es que los religiosos que nos encontramos trabajando en la Ciudad de la Caridad hemos querido vivir más intensamente esta solemnidad, con la cual toda la Iglesia celebra el misterio insondable de la presencia real y sustancial de Jesús en las especies eucarísticas, para darse como alimento a los hombres. 

Todo comenzó la noche del sábado, con la preparación de la alfombra ornamental para honrar el paso de Jesús, varias ideas creativas surgieron en nuestra mente, pero una fue la que prevaleció, la más sencilla: plasmar el diseño del Corazón de Jesús, fuente de la que surge la intención de regalarnos su presencia eucarística. En la fría noche comenzamos nuestra empresa, nuestro regalo al Santísimo Sacramento. No éramos los únicos que lo queríamos agasajar, las religiosas de la comunidad Santa Isabel de Hungría preparaban afanosamente un Palio que sería utilizado al día siguiente, por primera vez, en la procesión. 

Al día siguiente, a las 10:30 horas, comenzamos con el rezo del santo rosario con todos los miembros de nuestro hogar, afuera, en el patio, ya  estaban preparados los cuatro altares que recibirían al Señor Sacramentado. Luego de la Santa Misa, presidida por el P. Gabriel Barros y concelebrada por los demás sacerdotes de la comunidad san Luis Orione, comenzó la procesión, con toda la majestuosidad que nos era posible darle, todos los que en ella participaban mostraban una profunda devoción y amor por el Cuerpo de Cristo, unos pocos niños frente al Santísimo iban dejando caer de sus manos pétalos blancos haciendo camino; el incienso humeante, se elevaba ante la presencia del Señor del mundo, del Hacedor de todo cuanto hay y existe. Pensé por un momento: con cuanto amor mirará Jesús a estas almas que no conformándose con ofrecerle día a día sus sufrimientos, sus enfermedades, configurándose en ellas con Cristo sufriente, vienen hoy a ofrecerle su humilde homenaje, ¿como Jesús podrá negarle todo aquello que depositaron ante sus pies en las intenciones que expresaron antes de la Misa?

Terminada la procesión, rezamos el angelus y comenzó nuestro almuerzo festivo.

Damos infinitas gracias a Dios por que nos ha permitido poder consolar el Corazón de Jesús, que hemos podido con este acto de adoración reparar por tantas ofensas que recibe en la Eucaristía y por poder darle gracias porque ha querido quedarse con nosotros para que no desfallezcamos en el camino que nos conduce al cielo.

Nos encomendamos a sus oraciones. En Cristo y Maria.

Sem. Ignacio Reyes y religiosos que trabajan en el Hogar San Martín de Tours.

Categorías: Argentina

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