Queridos amigos: Quería en esta ocasión contarles lo que hemos podido vivir el pasado domingo durante una nueva edición de la “Jornada de Monaguillos”.

Anteriormente hemos hablado un poco de la historia de este evento, mostrando ciertas transformaciones que fue sufriendo a lo largo del tiempo. Hoy quisiera hacer una crónica de los distintos momentos que tiene, así como algunas innovaciones hechas.

Comencemos por decir que esta jornada para nosotros comenzó casi dos meses antes, pues nos tocó en suerte ser los anfitriones de la misma. Hacía tiempo que la Parroquia no organizaba una, y dado que ahora teníamos un grupo de padres de monaguillos bien constituido podíamos también pensar en lanzarnos a organizar el evento. Fueron dos meses intensos de trabajo, pedidos, organización y demás.

Como cosa novedosa en esta ocasión pudimos realizar al menos dos reuniones previas con los coordinadores de los distintos grupos de monaguillos de cada capilla, lo que ayudó a poner ideas en común, remarcar cosas que podrían ser mejoradas, y fijar el reglamento.

El día fijado, en este caso el 29 de abril, comenzamos las actividades a las 6:30 hs. con la procesión por las calles del barrio. Es un recorrido marcado por el rezo del Santo Rosario y los cantos de los chicos. Ya para estas alturas algunos de los papás estaban preparando el desayuno, y el almuerzo.

Un inconveniente que no teníamos en cuenta fue que por reparaciones en las líneas estuvimos sin energía eléctrica hasta las 13:00 hs. aproximadamente. Eso nos llevó a tener una Misa dentro del templo parroquial en la oscuridad, con un audio que tenía poca batería, y sin ventiladores (lo cual aquí se nota mucho porque viene mucha gente a la Misa de la mañana y el día, si bien era de entrado otoño, prometía unos 32 grados).

Más allá de estos inconvenientes los chicos se portaron muy bien en la Santa Misa. Leyeron ellos, lo cual quedó para la anécdota ya que por la falta de luz, la inexperiencia de los más pequeños que había sido elegidos para leer (uno de ellos tenía sólo 7 años), y el micrófono que un poco se cortaba, nos imaginamos las lecturas casi. En la prédica de la Santa Misa, partiendo de la parábola de la Vid y los Sarmientos les insistí en la importancia de permanecer unidos a Jesús, y de dar frutos para ser buenas ramas de tan noble vid.

Terminado el sermón llegó el momento más esperado de muchos de ellos, que fue el cambio de hábitos. Aquí tenemos una triple jerarquía, los nuevos son llamados monaguillos, y usan alba, cíngulo y capa roja; los intermedios son llamados acólitos y usan sotana roja con roquete; mientras que la máxima jerarquía se llama “Pequeño Clero” y usan sotana negra con roquete. En la ceremonia se da el ascenso de varios de ellos de una jerarquía a otra.

Al finalizar la Misa, aprovechando que estaban todos juntos y que había mucha gente de la parroquia, entregué tres diplomas a los chicos que en la jornada anterior habían ganado la competencia que llamamos “el monaguillo que más catecismo sabe en la parroquia”. Y en este sencillo acto tuvimos una reacción particular de los chicos, ya que cuando entregué el último diploma, nombré al chico ganador, que es Marcos Marín, uno de nuestros seminaristas menores en Argentina, y dije que este chico ya no estaba porque había viajado para estudiar en San Rafael en vistas de ser sacerdote, y por eso le pedía a su mamá que recibiese el premio. En ese momento los chicos comenzaron un aplauso que se convirtió casi en ovación, y que si yo no cortaba seguía por un buen rato más. Fue simplemente un detalle, pero que nos manifiesta como los chicos que son monaguillos tienen en gran estima el sacerdocio.

Posteriormente hicimos una foto grupal con los 200 chicos que participaron de la jornada y nos dirigimos a las canchas, donde se realizó el desayuno y comenzaron las competiciones.

Las competencias son de 3 tipos: Catecismo, para lo que usamos el clásico catecismo de la doctrina cristiana, o de las 93 preguntas; fútbol, que se realiza en dos canchas porque hay dos categorías; y liturgia, lo cual fue un agregado nuevo en el cual los más chiquitos debían decir los nombres de 5 cosas que habían en una caja y que se usan para la Misa.

Otra de las cosas nuevas de esta jornada fue la llevada adelante por la Profesora Noemí, de la capilla San Sebastián, quien elaboró una serie de competencias individuales para los monaguillos menores de 8 años, que no son muchos y frecuentemente quedaban relegados de las competiciones por su edad en jornadas anteriores. De este modo ellos se divirtieron y también sumaron puntos para sus capillas.

Imaginarán que cada competencia requiere de gente, lo cual fue generosamente hecho por varios padres y algunos jóvenes. Así tuvimos, por ejemplo, unos 5 árbitros de fútbol, entre los que vale la pena resaltar por la generosidad que mostró Agustín Quevedo, un joven de 19 años que simplemente había venido a visitar a su hermana religiosa de las Servidoras, y quien desempeñó en varios momentos el difícil papel de árbitro, y otros trabajos necesarios y poco agradables como puede ser el lavado de las ollas y demás.

De fondo a todo el evento los padres realizaban el pollo asado, armaban las bandejas de comida, atendían la cantina, entre otras cosas.

Al mediodía se cortaron las competencias para ir al templo parroquial donde los monaguillos tendrían una breve charla en la que se los invitó a la piedad y a ser profesionales de su oficio. Se hicieron algunas oraciones y luego se retornó a las canchas para el almuerzo.

Terminado el momento de comida se reiniciaron de nuevo las competencias hasta que todo lo previsto fue concluido. Luego de eso, mientras los padres hacían la suma final de puntos, los chicos participaron de la competencia “el monaguillo que más catecismo sabe en la parroquia”. Esta competencia personalmente es de lo que más me gusta en el día, pues podemos saborear el fruto de los esfuerzos en los conocimientos de catecismo. Y más cuando pasa lo que pasó, como es el empate de 4 competidores por saber todo de memoria. Quienes empataron representaron a las capillas San Francisco Monday, San Cayetano, San Agustín y el Templo Parroquial.

Terminado esto dijimos los puntajes finales, en los cuales resultó ganadora la capilla San Cayetano, entregamos los premios y dí la bendición final.

Sólo me queda dar gracias a Dios por tantas gracias que derrama sobre los chicos, gracias que ciertamente no se circunscriben a un día, sino que con seguridad podemos afirmar que traspasarán sus vidas, despertando en ellos a futuro los mismos gérmenes de la vocación que terminen llevándolos a una entrega radical al Señor en algunos casos. En esto considero no exagerar, basta recordar que estos últimos 3 años se han ido 9 monaguillos desde aquí al seminario menor en Argentina. Doy gracias también al Señor por permitirme contemplar tan de cerca su obra maravillosa, y le pido que haga de nosotros los misioneros instrumentos aptos de su divina obra de Salvación.

En el Verbo Encarnado y Nuestra Madre María de Luján…

Padre Pablo Pérez, IVE

 

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Categorías: Paraguay

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