Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio son la oportunidad propicia para que el hombre, puesto delante de Dios y libremente deseando agradarle, ordene toda su vida según su Voluntad. Esto se realiza, entre otras actividades claves del método ignaciano, meditando las escenas más importantes de la vida de Nuestro Señor, sobre todo su Pasión, Muerte y Resurrección. Es por esto que el ambiente de los Ejercicios resulta ser la mejor manera de vivir con devoción e intensidad la Semana Santa. El ejercitante va acompañando a Jesús a cada momento de su obra redentora. Contempla desde dentro y detalladamente todas las estaciones de su Pasión, estudia sus causas, conoce la terrible intensidad de sus dolores, y entiende los efectos que produce, descubriendo su relación directa con nuestras vidas particulares.
Con esta intención se han organizado tandas de Ejercicios para esta fecha, facilitando a los interesados duraciones variadas, según sus posibilidades. Este año, por gracia de Dios, realizamos en San Rafael nueve tandas de Ejercicios. En el Seminario Mayor predicó el Padre Provincial, Ricardo Clarey, a 54 seminaristas, 3 hermanos y 2 laicos, desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo por la noche. En el Seminario Menor, el P. Francisco Muñoz predicó a 22 seminaristas menores y 10 laicos, entre el martes y el Sábado Santo.
Los Ejercicios para varones se hicieron en la casa que el IVE tiene en El Nihuil, a 60 km de San Rafael, predicados por el padre Gonzalo Gelonch, formador en el Seminario Mayor y el padre Jon de Arza, que misiona en los hogares del IVE en San Rafael. Se predicaron dos tandas, una desde el Martes Santo y otra desde el Jueves Santo, ambas terminando el Domingo de Resurrección. 15 hombres hicieron la primera tanda, y 30 la segunda, algunos de los cuales habían venido de otras provincias de nuestro país. Ellos tuvieron la Vigilia Pascual en la capilla de la casa, cuya liturgia fue embellecida por los mismos asistentes y sacerdotes.
Respecto de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, las religiosas de las casas apostólicas y las del Estudiantado tuvieron su Ejericio en el Convento Santa Catalina de Siena, llegando a ser 77. Los predicadores fueron el padre Tomás Orell y el padre Edgardo Catena, entre el domingo a la noche y el Viernes Santo. El P. José G. Vicchi predicó a 19 aspirantes y una laica, y el P. Miguel A. Fuentes a 16 hermanas contemplativas.
Los Ejercicios de mujeres llegaron a contar más de 100 ejercitantes. Algunas señoras y jóvenes habían viajado desde Buenos Aires, Córdoba, Misiones, San Luis, San Juan y Mendoza para esta ocasión. El padre Diego Cano, rector del Seminario Menor, predicó el Ejercicio de mujeres largo, en el Convento San José. Asistieron 36 mujeres, la gran mayoría de quienes lo hacía por primera vez. En el Colegio Isabel la Católica se llevó a cabo la tanda corta, en la que participó el número récord de 75 mujeres, predicada por el padre Fabio Schilereff, que es uno de los formadores del Seminario Mayor del IVE.
Como ya dijimos, la Semana Santa les da a los Ejercicios un clima particular. Esto se acentúa por la participación en las celebraciones de la Pasión, cuya Liturgia se busca ensalzar especialmente. El grupo de ejercitantes mujeres de la tanda larga tuvo la oportunidad de participar en la Vigilia Pascual en la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de los Dolores, a la que concurren todos los años todos los religiosos y religiosas de nuestras casas en San Rafael, los chicos de los hogares, los alumnos de nuestros colegios y nuestros familiares y amigos de la Tercera Orden de San Rafael.
El coro Santa Cecilia embelleció distinguidamente la Santa Misa, tan emotiva en los signos y cantos que la antigua Tradición de la Iglesia ha compuesto para su Solemnidad principal. El sermón, predicado por el padre Gabriel Zapata, rector del Seminario, se refirió a la alegría cristiana por la Resurrección, que debe llevar al buen humor de quien mira los acontecimientos a la luz de la fe y en la esperanza de la vida eterna, midiendo así de manera optimista las cruces y dificultades. 
Pedimos a Dios que bendiga con frutos abundantes a todos los que han tenido la gracia de hacer Ejercicios, ya sea por primera o más veces, alcanzándoles la fidelidad a los propósitos a los que se han comprometido. Que éste sea siempre para nosotros un medio seguro de encontrar y aceptar la Voluntad de Dios, y un camino seguro a la santidad, a la que todos hemos sido llamados.
A los que no han podido o no se animan aún, los incitamos a abrirse a esta gracia inmensa que Dios nos ofrece. Sólo tienen que ponerse en contacto con nosotros y buscaremos la fecha y condiciones que más les convengan.
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