ELEMENTOS NO NEGOCIABLES

ELEMENTOS NO NEGOCIABLES DE NUESTRO CARISMA

Queremos ofrecer una presentación de aquello que llamamos los «elementos no negociables» de nuestro Instituto. Con esta expresión nos referimos a algunos puntos pertenecientes a nuestra espiritualidad, formación y apostolado que se han visto como inseparables de nuestro carisma…

MARCADA DEVOCIÓN EUCARÍSTICA

Espiritualidad Cristocéntrica y Eucarística

La Eucaristía, en la cual Cristo está real y verdaderamente presente, debe ser siempre el centro de nuestra vida espiritual y apostólica. Cada uno debe ser adorador de Cristo en la Eucaristía y promotor de la adoración eucarística y de la Santa Misa. Nuestro obrar, de hecho, debe dirigirse a atraer las almas a Él.

ESPIRITUALIDAD SERIA

Anclada en el misterio de la Encarnación

Esta espiritualidad seria se manifiesta en el hecho de que nos formamos según la doctrina de los grandes maestros de la vida espiritual como San Juan de la Cruz y otros, y no según espiritualidades vacías que son atrayentes porque están de moda.

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VISIÓN PROVIDENCIAL DE LA VIDA

"Todo Coopera Para El Bien..."

En un mundo que se agita por rodearse de seguridades humanas, que se afana por huir del sufrimiento y sólo persigue placeres, que explora las ciencias por la promesa de que le asegurarán el mañana, que concibe la vida y la misma felicidad como hechura de sus manos…

Nosotros, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado creemos que Dios camina junto al hombre

Es decir, “Dios que, como Padre omnipotente y sabio está presente y actúa en el mundo, en la historia de cada una de sus criaturas, para que cada criatura, y específicamente el hombre, su imagen, pueda realizar su vida como un camino guiado por la verdad y el amor hacia la meta de la vida eterna en Él”. Creer en Dios y creer en su Providencia son actos inseparables.

MORDER LA REALIDAD

Inserción eficaz en el lugar de apostolado

Respecto al apostolado, el distintivo que debe resplandecer en el alma y en las obras de nuestros miembros son variados. Uno de ellos es aquello que nosotros llamamos “morder la realidad”: esto no es otra cosa que el afrontar la realidad con visión sobrenatural, para transformarla según el espíritu del Verbo Encarnado y según la encarnación. Buscamos de afrontar la evangelización sin diluir la fe en el racional, sin convertir lo sacro en profano, sin caer en espiritualidades insustanciales. Lo que perseguimos es que el Evangelio informe las culturas de los hombres. Para lo cual es imperativo “un renovamiento de la vida bajo el influjo de la gracia”. No como hacen otros que abrazan la cultura actual y renuncian a impregnarla del Evangelio.

ESPÍRITU DE ALEGRÍA

Viviendo en contagiosa alegría

Los miembros del Instituto del Verbo Encarnado queremos caracterizarnos y destacarnos por vivir en “contagiosa alegría”. Esa alegría que es “fruto del Espíritu Santo y efecto de la caridad” y que nace de considerar que “Dios es alegría infinita”. Esa es la buena nueva, la gran alegría −consecuencia de la Encarnación− que con nuestra vida queremos anunciar al mundo entero.  Esta es nuestra proclama: que con la venida al mundo del Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros “la verdad prima sobre la mentira, el bien sobre el mal, la belleza sobre la fealdad, el amor sobre el odio, la paz sobre la guerra, la misericordia sobre la venganza, la vida sobre la muerte, la gracia sobre el pecado, y en fin, el ser sobre la nada, la Virgen sobre Satanás, Cristo sobre el Anticristo y Dios sobre todo”.

DOCILIDAD AL MAGISTERIO VIVO DE LA IGLESIA

Cum Petro et Sub Petro

Nuestras Constituciones determinan –como no podía ser de otro modo– que nuestro fin específico de la evangelización de la cultura se ha de lograr “de acuerdo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia”. Y de aquí emana este elemento adjunto al carisma no-negociable que es la “docilidad al Magisterio vivo de la Iglesia de todos los tiempos”. Pues, buscamos en el tesoro del Magisterio de la Iglesia la solidez, la pureza y la norma próxima de la fe que requiere la sublime tarea de evangelizar.

DEVOCIÓN MARIANA​

Esencialmente Marianos

Según el artículo 4 de nuestras Constituciones, que expresa el carisma propio del Instituto, nos confesamos como “esencialmente misioneros y marianos” y manifestamos que es firme nuestra resolución de trabajar “en suma docilidad al Espíritu Santo y dentro de la impronta de María” “para prolongar la Encarnación en todas las cosas, haciendo un cuarto voto de esclavitud mariana según San Luis María de Montfort”. “De modo tal que podemos decir que nuestra espiritualidad se deriva de la Persona del Verbo y de su Madre”.

Por tanto, la devoción a la Madre del Verbo Encarnado se convierte naturalmente en un elemento esencial y no negociable del Instituto. Pues −como muy acertadamente señala nuestro Fundador− es algo que “no puede perderse sin grave perjuicio de nuestro carisma”, y que se convierte, además, en “fuente perenne de fecundidad sobrenatural para nuestra pequeña Familia Religiosa”.

OBRAS DE MISERICORDIA

Verdadera compasión de Cristo

En una sociedad en la que la ciencia y la tecnología avanzan vertiginosamente, y no obstante el desarrollo social e industrial que permea grandes sectores de la sociedad, aún perduran la pobreza, el dolor, la enfermedad, el sufrimiento físico y moral, la falta de sentido y la soledad, engendrando así nuevos pobres; el Instituto todo, cual otra prolongación de la Encarnación del Verbo, quiere dar “testimonio de que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas”.

CREATIVIDAD APOSTÓLICA Y MISIONERA

Proponiendo infatigablemente a Jesucristo

El celo apostólico nace del amor… es imposible amar a Dios sin sentir arder en sí el fuego del apostolado. Un amor por Dios que permanece indiferente a las inquietudes apostólicas es completamente falso e ilusorio. La caridad es creativa, es difusiva de sí, no desperdicia ninguna oportunidad ni ahorra esfuerzos para hacer el bien. Por esto, deseamos estar intensa y creativamente envueltos en la aventura misionera.

PUESTO DE AVANZADA

Ir a los lugares más difíciles

El Navega mar adentro pronunciado por el Verbo Encarnado a orillas del lago de Genesaret y cuyo eco resuena místicamente desde entonces, ha sido acogido a lo largo del arco de los siglos por incontables almas que tomando en serio las exigencias del Evangelio se disponen a morir, como el grano de trigo, para ver a Cristo en todas las almas y en todas las cosas. Entre ellos tenemos la dicha y el privilegio de querer ser contados los miembros del Instituto del Verbo Encarnado que hoy nos encontramos predicando el Evangelio esparcidos en todos los continentes y en muchos lugares denominados “destinos emblemáticos”.  

ESTUDIO DE SANTO TOMAS DE AQUINO

Centralidad del Tomismo en la formación

San Juan Pablo II escribió: “La filosofía es como el espejo en el que se refleja la cultura de los pueblos”. Por tanto, el estudio de la filosofía es para nosotros –dedicados específicamente a la evangelización de la cultura– de singular y eminente relevancia. Así lo señalan nuestras Constituciones donde se lee que la “filosofía es la que nos lleva a un conocimiento y a una interpretación más profunda de la persona, de su libertad, de sus relaciones con el mundo y con Dios […] frente a una situación cultural del todo particular, que exalta el subjetivismo como criterio y medida de la verdad”. De tal modo que a nosotros, religiosos y misioneros del Verbo Encarnado, nos incumbe necesariamente el tener una “certeza de la verdad”, la cual viene dada sólo por una sana metafísica y fundada en la realidad objetiva de las cosas.

LA VOCACIÓN AL SERVICIO DE DIOS

DEVOCIÓN EUCARÍSTICA ESCLAVITUD MARIANA DOCILIDAD AL MAGISTERIO ESPIRITUALIDAD SERIA

NUESTRO ESCUDO

LA ESPADA: Nuestra misión es predicar: «Tendrán en sus boca la espada de dos filos de la Palabra de Dios»

LAS LETRAS: Quieren decir «Verbum caro Factum Est» (El Verbo se hizo carne), por que somos la Familia Religiosa del Verbo Encarnado.

LAS 3 LLAMAS: Son los tres consejos evangélicos que profesamos al consagrarnos (votos de pobreza, castidad y obediencia).

LA FLOR DE LIS: Significa nuestro cuarto voto de consagración a la Virgen María en Materna Esclavitud de amor.

LA CRUZ ROJA: Toda obra toma su fuerza de la sangre de Cristo derramada por nuestra redención.

EL FONDO BLANCO: Símbolo de la pureza de todas las obras hechas sólo por Dios.

LA CORONA: Representa la realeza de Cristo.

EL ROSARIO: Es nuestra devoción a la Virgen María, su maternal protección, su presencia en nuestras vidas y en las obras apostólicas.