ORATORIO FESTIVO
«el fin del Oratorio festivo es entretener a la juventud en los días festivos con agradables diversiones, después de haber asistido a las sagradas funciones de la Iglesia»
«El Oratorio festivo es un ambiente religiosamente fervoroso y moralmente sano, que envuelve al joven en su totalidad para orientarlo con profundidad y decisión en orden a poseer la vida celestial en un clima de religiosidad, de razonable amabilidad, de alegría y de libre y juvenil expansión»
(Dir. Oratorios Festivos, 3).
«Hoy hacen falta jóvenes de alma grande. Jóvenes cuyas aspiraciones sean tan enormes que en ellas pueda caber todo el universo. Jóvenes con magnanimidad. Jóvenes con vocación de grandeza. Jóvenes que sepan levantar la mirada por encima de lo material y que sean capaces de descubrir que la historia de la humanidad no tiene sentido si no está anclada en la eternidad. Jóvenes que, por eso mismo, busquen con sus vidas ofrecer el testimonio de la primacía de lo trascendente» (p. Buela).
«El Oratorio no tiene horarios; debería colmar las horas libres de la vida de un joven, saturarla de posibilidades, de alegría, de valores humanos y celestiales, de formación y de diversión, de instrucción y de edificación»
Dir. Oratorios Festivos, 28
«La alegría es esencial al espíritu del Oratorio. Es vestir de fiesta la vida del cristiano. El gozo brota de poseer lo que se ama. Sólo se alegra verdaderamente el que se alegra en el amor: “donde se alegra la caridad, allí hay festividad”. (San Juan Crisóstomo)»
Dir. Oratorios Festivos, 33