NOVICIADO
Primeros pasos en la vida religiosa
En el noviciado el candidato da sus primeros pasos en la vida religiosa aquí conoce más plenamente la vocación divina, particularmente la propia del Instituto, aquí se prueba el modo de vida de éste. También se busca que el joven conforme la mente y el corazón con el espíritu del instituto.
El noviciado es un tiempo de inicios. Esto es histórico-temporal pero, sobre todo, pedagógico y progresivo. En cuanto inicio, implica una ruptura con la vida anterior. Esta ruptura se realiza por los compromisos que el novicio ha asumido: el comenzar a vivir en un lugar destinado para este fin, la recepción del hábito, la unidad del tiempo del noviciado asegurado por su duración, por el programa formativo y, sobre todo, por la carga doctrinal y -ascético-religiosa a la que el novicio va a quedar sometido.
Durante el noviciado se viste el santo hábito, que en nuestro Instituto es la sotana.
«La toma de hábito religioso, la imposición de la santa sotana, siempre es un gesto soberanamente polémico. Porque es marcar, incluso desde el punto de vista sensible, el hecho de que uno ha elegido a Dios como al primero que quien hay que servir»
Ya al finalizar el año del noviciado, se realiza el Ejercicio Espiritual de un mes.
«El ejemplo de Nuestro Señor de retirarse durante cuarenta días nos debe llevar a valorar en sumo grado la práctica de los Ejercicios Espirituales, en especial, según San Ignacio de Loyola y los típicos de treinta días hacia el término del noviciado y cada diez años»