SEMINARIO MAYOR
«Queremos formar a los miembros del Instituto en una gran madurez humana y cristiana para que alcancen la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef 4,13).
(…)
Para esto no hay nada mejor que las enseñanzas de Juan Pablo II, que hacemos nuestras»
Constituciones, 195
«En particular debe enseñarse un profundo conocimiento de Santo Tomás, por su “espíritu de apertura y de universalismo (…) tal como lo exige la inteligencia en nombre de la verdad objetiva e integral, concerniente a la realidad” (Juan Pablo II)»
Dir. Sem. Mayores, 287
«Hay tres características que pienso yo que deben tener nuestros religiosos. La primera es: “vivir como los Apóstoles”; la segunda, según San Luis María Grignion de Montfort: “vivir como los Apóstoles de los últimos tiempos”, y la tercera es: ser “comandos” eclesiales. ¿Y cómo fue que me vino la idea esa de formar “comandos eclesiales”? Me vino porque San Ignacio de Loyola decía que los jesuitas tenían que ser la “caballería ligera”: porque en la época de él, el arma de más prestigio, de más empuje, de mayor arrojo en el combate, era la caballería ligera… ¿Qué es entonces ser comandos eclesiales? Es estar ceñidos con la verdad, teniendo la justicia como coraza, calzados con el ardor por propagar el Evangelio de la paz, abrazados al escudo de la fe, con el casco de la salvación y usando la espada del espíritu que es la Palabra de Dios (cf. Ef 6,10). Esas son las armas de Dios (cf. Ef 6, 11.13). Ésas son las armas de un verdadero discípulo del Verbo Encarnado» P. Buela.
La profesión religiosa «equivale en cierto modo al martirio, puesto que el religioso posee la misma voluntad que el mártir: ambos aceptan su muerte a este mundo para unirse plenamente a Cristo y formar parte de su reino (…)»
Constituciones, 50
«(…)Queremos formar hombres auténticamente libres, dueños de sí mismos, que por poseerse puedan darse totalmente. En este aspecto consideramos muy importante la práctica de deportes, la realización de campamentos, convivencias…»
Constituciones, 200