EDUCACIÓN

EVANGELIZAR LA CULTURA

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INSTITUTO ALFREDO R. BUFANO

Formando hombres de principios "La fe debe hacerse cultura"

BACHILLERATO SAN MIGUEL ARCANGEL

"La verdad os hará libres"
Juan 8:31-38

FAQ

NUESTRO
PROYECTO

En consonancia con el derecho de la Iglesia y para llevar a cabo el fin específico de nuestra familia religiosa, nos esforzamos en “establecer y dirigir libremente escuelas de cualquier orden y grado” , favoreciendo “las escuelas de enseñanza primaria y media, que constituyen el fundamento de la educación”, y también las requeridas por las condiciones actuales: “como las escuelas profesionales, las técnicas, los institutos para la formación de adultos, para la asistencia social, y para otras formas de educación” .

Específicamente la educación deberá ayudar a los niños y adolescentes “a desarrollar armónicamente sus condiciones físicas, morales e intelectuales, para que adquieran gradualmente un sentido más perfecto de la responsabilidad en el desarrollo recto de la propia vida, en un esfuerzo continuo y en la adquisición de la verdadera libertad“; asimismo a “que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a prestarles su adhesión personal, y también a que se les incite a conocer y amar más a Dios”

Tenemos un compromiso muy fuerte en generar una relación vital con la tradición de nuestra patria y de nuestra cultura occidental y cristiana.

 

Enseñamos a amar las tradiciones familiares, el trabajo en la tierra y el amor a los hermanos. Procuramos que nuestros jóvenes adquieran un espíritu responsable ante estas cosas, buscando que obtengan protagonismo social.

“El Bachillerato Humanista —dice el P. Carlos M. Buela— se dedica específicamente a la formación humana, no es como una escuela técnica que enseña a usar una máquina o enseña una técnica, sino que enseña al hombre a ser hombre; y una vez que el joven tiene esa formación puede elegir libremente…”.

La formación humanística tiende a formar al héroe y al santo; al hombre respetuoso de la realidad que le ha sido dada como don de Dios, que sabe actuar en el mundo y se compromete a elevarlo.

Enseñamos a amar las tradiciones familiares, el trabajo en la tierra y el amor a los hermanos. Procuramos que nuestros jóvenes adquieran un espíritu responsable ante estas cosas, buscando que obtengan protagonismo social.

Puesto que el Oratorio tiene la función de ambiente educativo integral, debe englobar toda la persona humana durante toda la jornada, ofrecer la posibilidad de un desarrollo completo y armónico de sus cualidades y de sus intereses.

Se trata -como reconocía san Juan Pablo II- de una forma integral y profunda de educación:. «El oratorio es el lugar en el que convergen de modo natural dos atenciones pastorales, la pastoral juvenil y la pastoral familiar: lugar de educación, que secunda de manera muy oportuna la obra educativa de los padres. En efecto, los muchachos necesitan un ambiente donde refuercen, con otras figuras y otras dinámicas, los valores recibidos en la familia. A esta finalidad contribuye eficazmente también la actividad deportiva. En efecto, si está bien programada, ayuda a los jóvenes a ser generosos y solidarios».