FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

Todos los años, día de la Transfiguración del Señor, como Familia Religosa celebramos el día de nuestro fin específico. Así lo señalan nuestras Constituciones y remarcan que es por este mismo fin, el de la Evangelización de la Cultura, por el cual debemos diferenciarnos de entre las demás congregaciones religiosas que existen en la Iglesia.

Podemos decir, entonces, con toda libertad que de algún modo en aquel glorioso día del Monte Tabor hemos nacido. Hemos nacido entre las altas cumbres, entre la luminosidad del Verbo y la Aparición del Patriarca y del Profeta; entre la voz del Padre Eterno que mandaba escuchar a su Hijo.

Ese día, del cuial estaba vedado hablar hasta la Resurreción del Primogénito de entre los muertos, ha sido nuetra fecha de nacimiento, porque en Él se manifestó nuetro fin específico, nuestra marca distintiva, nuestro timbre de honor.

Como preparación para este gran día, a lo largo de la semana fuimos realizando distintas actividades culturales por la noche, culminando, el día de la Transfiguración, con la Políglosis, acto cultural por el cual manifestamos que toda lengua, pueblo y nación pertenece Nuestro Señor y que, como enseñan nuestras constituciones, nada de lo auténticamente humano nos es extraño y que debemos saber asumirlo y enseñorearlo para nuestro Señor Jesucristo.

En el marco de la semana de la cultura, y al cumplirse 800 años de nacimiento de Santo Tomás de Aquino, nuestro seminario quiso homenajear al gran Doctor Angélico, cuya vida y santidad siguen iluminando a la Iglesia, realizando una obra teatral, en el Teatro Iselín, titulada «La gloria de Tomás de Aquino» del escritor Henri Gheón y traducida al español por el Padre Leonardo Castellani.