Crónica del viaje a Brasil 2023

En vez de relatar cronológicamente todo lo que hicimos los 14 religiosos en los 30 días en que estuvimos de viaje, me parece mejor ordenar según los objetivos del viaje, pues es más sintético y se valoran más las cosas.

Salimos el 1 de julio; 3 diáconos, 10 seminaristas de los cursos más grandes y yo. La cosa estaba decidida desde principio de año; la muerte del P. Buela nos dificultó la preparación en todo sentido, pero nos dispuso mejor espiritualmente… por eso al volver a la Finca -el 31 de julio- pasamos derecho al cementerio a agradecerle.

1.        La misión: Parroquia São José de Anchieta, en Serra, Espíritu Santo

Los religiosos de Brasil hicieron también dos misiones más. La nuestra duró 9 días; participaron también unas 12 monjas, el p. Tito Paredes, 2 seminaristas de Brasil y algunos laicos: Igor y Fabricio, entre otros…

La parroquia tiene normalmente mucha vida: muchos grupos bien organizados y bien coordinados, muchos laicos terciarios bien activos y la atención constante de los religiosos (el párroco P. Davidson, el P. Luiz y dos religiosas). Es zona pobre y con mucha presencia de sectas y narcotráfico. Por todo esto es un lugar muy propicio para misionar con los formandos.

La misión fue típica y buscando siempre actuar nuestro Derecho propio. Para destacar es la participación en el acto misionero: desde la procesión hasta el fogón, la gente llenaba más o menos la iglesia todos los días -incluso todos los días de lluvia, que fueron 4-. Participaron de las saetas, los cartuchos, controversias y sermones con mucha atención y fruto (se notaba en las confesiones). Hubo conversiones notables, que pagaron el esfuerzo de viajar 5000 km hasta allá. El esfuerzo de los misioneros por hablar bien el portugués y por predicar lo mejor posible se notó mucho y fue bien recompensado por la benevolencia de los fieles. El diácono João y el seminarista Henrique, los brasileros, se encargaron de ayudar al resto a hablar correctamente y fueron supliendo -en todo- nuestras falencias.

Al hacer el balance de la actividad con los Padres y las Hermanas, constatábamos con alegría que el beneficio y la edificación fueron mutuas. Por eso, “tenemos que hacerlo más seguido”.

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2.       Reducciones Jesuitas

Además de peregrinar a la Virgen de Itatí (1) y a la de Caacupé (2), además de conocer las cataratas del Iguazú (3-4), en Asunción el Corazón San roque (5) y a la beata Chiquitunga (6), rezar ante las reliquias (el fémur) de San José de Anchieta (7) y conocer sus obras y fundaciones (funda la Ciudad de San Pablo, entre otras cosas); además de visitar la Catedral San Pablo y monasterio de San Benito en la misma ciudad, lo mismo que la Tumba de santo Fray Galvao (8), la Tumba del querido p. Marcos Juan IVE (9) y el Santuario de Nuestra Señora Aparecida (10); además de ir a Río de Janeiro a conocer el monasterio de los Benedictinos y de tener Misa en el Corcovado (11), y luego en Espíritu Santo ir a rezar al Convento da Penha (12), e ir a la playa en Vila Velha… además de todo eso atendimos más a las reducciones jesuíticas y una franciscana: Yaguarón (13). Pudimos conocer en total 10 reducciones. Las estudiamos lo más posible y las visitamos con todo el detenimiento que se pudo. Visitamos 3 en Argentina (San Ignacio Miní -14-, Loreto-15- y Santa Ana-16-), 6 en Paraguay (Santísima Trinidad-17-, Jesús de Tavarangué -18- , Santos Cosme y Damián-19- , Santiago-20- , San Ignacio Guazú -21- y Yaguarón) y 1 en Brasil (San Miguel -21- ) a la que debemos sumar Caaró, lugar del martirio de San Roque y sus compañeros. (22)

Allí nos admiramos del espíritu hispano: civilizador y evangelizador. Nos edificamos al conocer los propósitos personales y la disciplina de los religiosos, lo mismo de los planes apostólicos (cómo edificaban la ciudad según el Evangelio) y de cómo fueron consiguiendo el amor de los indios, al darse hasta la muerte y el martirio.

Conocimos en sus obras a grandes misioneros: como los mártires rioplatenses, o el gran Astrónomo el P. Buenaventura Suárez, el arquitecto P. Prímoli, el arquitecto y escultor P. Brasanelli… Pudimos introducirnos en sus vidas y edificarnos con su ejemplo. ¡Qué hermosa y productiva es la vida religiosa para los pueblos, aunque estos sean salvajes! ¡basta que seamos fieles al carisma! ¡siempre creando y avanzando!

¡La masonería tuvo que urdir planes demoníacos para expulsar de América a los Jesuitas; si no, no hubiese podido dividir el Virreinato ni dominarlo por partes!

Conocimos el exquisito arte de los indios: arquitectura, escultura, pintura… qué admirable la devoción con que trabajaban y rezaban. Claro que educados, formados, por los gigantes de los misioneros, que hasta trajeron una obra de Miguel Ángel para motivar al amor a la belleza: el bosquejo del Moisés… pudimos conocer la pieza en un museo cerca de San Ignacio Miní.

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3.       “Minas Gerais, Quem te conhece não esquece jamais[1]

Esta zona de Brasil es expresión hermosa del arte Barroco.  Además permanecen, gracias a las cofradías, muchas tradiciones religiosas muy valiosas. Pudimos ir a las ciudades de Mariana (1), Ouro Preto (2), Congonhas (3) y São João del Rei (4).

Digamos rápidamente que contemplamos con detenimiento la arquitectura, las pinturas, las tallas de imágenes y de retablos, los dorados (400 kilos de oro laminado en una sola iglesia), las campanas, etc. de grandes artistas de la zona, como el Alejadinho (Antônio Francisco Lisboa), Lima, Manuel de Costa Ataíde, etc… Al haber podido leer algo sobre las obras y los autores, fue realmente un gozo poder contemplarlas.

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4.       Tercera Orden y amigos

En todos los lugares visitamos y fuimos recibidos por amigos del Instituto y por familiares: en Paraná (1), Corrientes (2), Misiones (3) (p. Pablo Ptac), P. Mario Orrego en Ayolas, en Asunción, Ciudad del Este (4) (las Hermanas SSVM y toda la TOS), en Río de Janeiro, en la misión  de Serra, en São joão del Rei (5), el Seminario de Mariana que nos edificó con su caridad y ejemplo de la casa de formación (tiene 82 formandos, incluyendo seminario Menor) (6). ¡Siempre sentimos el dolor de tener que seguir viaje… tanta fue la caridad!

Quiero mencionar -por agradecer- las familias de religiosos nuestros que nos recibieron: Giacinti, Regner, Balmaceda, Corraro, Spachuk, Silva, Dalla Costa, Aimaretti, Legal, Figueredo, los padres de los seminaristas Tiago, Victor Hugo, Enio, la familia del P. Carlos (rector del Menor), la del P. Colombiano y la del Seminarista Gabriel Breseschi.

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5.       Ejemplo de los religiosos en Brasil

Además del recibimiento, la hospitalidad y la caridad, nos impresionó el ver los apostolados tan bien hechos y con tanto sacrificio. Es ejemplar el modo de adaptar el espíritu (eso es el carisma) y la esperanza con que lo hacen. Visitamos las Parroquias, las casas de formación y el hogar de las SSVM. Compartimos algo con los seminaristas y los padres de allí. Los muchos kilos de café brasilero que nos regalaron alegran doblemente el desayuno de los domingos.

Especialmente señalamos a los padres de la parroquia misionada: los pp Davidson, Luiz y Fabio. Pero desde el provincial hasta los postulantes son objeto de nuestro agradecimiento.

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6.       Reflexión final

Para terminar, no quiero olvidar de escribir algunas cosas que nos golpearon especialmente.

Cómo la teología católica (dogmática y moral) hace cultura, edifica, civiliza; y cómo la “teología” del progresismo arruina la cultura. Uno ve ambas cosas y no puede cerrar los ojos a tal evidencia.

Pero, sobre todo, es tangible la grandeza de la Hispanidad que nos dio la vida. En el viaje también se puede ver lo hermoso de la obra de los portugueses en Brasil; pero cuánto más importante es lo que hizo España: sobre todo porque no sólo permitía a los misioneros su labor propia (como lo hizo también Portugal) sino que tomó como misión propia de la Nación el pedido del Papa de “evangelizar las tierras por descubrir”, y trabajó con el lema ”acrecentar y defender la Fe”; por eso -por ejemplo- siempre consideró al indígena como súbdito de plena ciudadanía. Qué distinta fue su acción de todas las colonizaciones (la obra típica de Inglaterra, Holanda, etc.). Lo que hizo España es inabarcable: ciudades, reducciones de indios, talleres de todas las artes, el más alto código de ley: la ley de indias, metalúrgicas, canteras, cultivos variadísimos, universidades, hospitales, observatorios astronómicos (con nuevos descubrimientos como el número de satélites de Saturno), iglesias magníficas, etc, etc…

¡Cómo acrecienta esto nuestro espíritu misionero e hispano! ¡Nobleza obliga!

P. Gonzalo Gelonch

11 de agosto 2023


[1] “Minas Geráis, quien te conoce no te olvida ya más”; así traducido no pierde la musicalidad del verso, aunque sí la rima.

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