En el Seminario Menor “San Juan Apóstol” sobre la calle Rawson, San Rafael (Mendoza) se encuentra la capilla “San Cayetano”. Años atrás, en los días 7 de cada mes, se realizaba una procesión en honor al Santo desde la “rotonda del mapa” hasta la capilla donde se tenía la Santa Misa. Y el día 7 de agosto (fiesta de San Cayetano) tenía lugar la gran fiesta que se realizaba de igual modo con la numerosa asistencia de los fieles.


Por causa de la pandemia, por no poder hacer manifestaciones con gran cantidad de personas, y demás complicaciones, esta actividad había quedado suspendida. Pero es para agradecer a Dios que ya el año pasado se pudo retomar con la procesión y Santa Misa el día 7 de agosto. Este año también
pudimos honrar al tan querido “patrono del pan y del trabajo”.


Como preparación, los seminaristas menores rezaron la novena, que también fue compartida con
los fieles que la siguieron fielmente desde sus casas y otros se acercaron a la capilla para rezarla allí.
Los días anteriores a la fiesta los seminaristas estuvieron trabajando para dejar todo en condiciones
para recibir a los devotos de San Cayetano (hay que tener en cuenta que la mayoría de los seminaristas
menores nunca habían estado presentes en esta fiesta). Fue importante el trabajo de difusión de este
evento por medio de carteles de publicidad, estados de WhatsApp, avisos por las radios (a quienes
les agradecemos por la ayuda), para que los fieles se enteren y puedan hacerse presentes el día 7. Las
radios y algunos medios de comunicación también se acercaron a la capilla para hacer reportajes y
dar a conocer a las personas de este evento tan importante para los devotos de San Cayetano.


Cerca de las 16:30 hs ya se estaban acercando los fieles para participar de la procesión que comenzó
a las 17:00 hs desde la rotonda de la calle Rivadavia hasta la capilla. Durante el recorrido el operativo
policial estuvo velando por la seguridad de los fieles y para organizar el tránsito en las calles. A lo largo de toda la procesión y también durante la misa, hubo cerca de 5 sacerdotes escuchando confesiones todo el tiempo. Esto muestra como en este día mucha gente aprovecha para volver a renovar el dolor por las faltas cometidas, como también para acercarse nuevamente a la capilla y recibir a Cristo en la eucaristía en la Santa Misa. Fue notable la presencia de mucha gente que solía venir a las procesiones los días 7 de cada mes y que por los distintos inconvenientes no se los veía hace mucho tiempo. Es el caso por ejemplo de la señora Rosa Elbas, quien se encargaba siempre de dirigir el santo rosario durante la procesión y que gracias a Dios pudo volver a cumplir su oficio. Cabe aclarar el esfuerzo de las personas mayores que con devoción y sacrificio caminan la procesión pidiendo con esperanza y confianza por el trabajo y el pan, para vivir en alegría, en justicia y amor.


Como se suele hacer todos los años, se le hizo la invitación al obispo Monseñor Carlos María, pero por su presencia en las Jornadas de la Juventud no pudo hacerse presente. Así fue que, la Santa Misa fue presidida por el P. Emilio Rossi (Provincial) y quien predicó el sermón fue el P. Gabriel Zapata, rector del Seminario Menor, donde se encuentra la capilla “San Cayetano”.


Luego de la Santa Misa, los fieles se acercaron a buscar los “pancitos” y las estampitas de San Cayetano bendecidas para llevarlas a sus casas y recordar siempre al santo patrono. ¡Se acabó todo!, tanto los pancitos como las estampitas. También se acabó la chocolatada y la merienda que se compartió al finalizar la celebración con todos los fieles. Se notaba la alegría por volver a realizar este evento en honor al patrono del pan y del trabajo. Durante la merienda, las “Voces del Chañaral” cantaron algunas canciones para acompañar este clima familiar. Los seminaristas mayores también prestaron una gran ayuda para que todo salga de la mejor manera, como, por ejemplo, encargándose del coro en la Santa Misa, prestando las cosas de audio para la procesión, etc. De igual modo, las hermanas colaboraron en la sacristía y el servicio para la merienda. El grupo de “las mamás Antulas” desde los días previos organizaron la decoración con flores del presbiterio, al servicio de la liturgia.


Y también estuvieron vendiendo tortas fritas para todos los que asistieron. Es para agradecer a todos los que de algún modo ayudaron para que esta fiesta salga del mejor modo posible para honrar a nuestro santo.


Dios quiera se pueda seguir realizando la procesión y la Santa Misa para renovar nuestra devoción a San Cayetano, que tanto bien hace para todos los fieles y devotos. Que este renovar la devoción a San Cayetano no se apague fácilmente y nos acompañe en el día a día para que con mucha confianza en la providencia podamos salir adelante en las contrariedades de la vida. 

 

¡Viva San Cayetano!